Toda página web vive en algún computador que está encendido y conectado a internet las 24 horas. Ese computador es un servidor, y el servicio de alquilar un espacio en él se llama hosting o alojamiento web.
Es la parte menos visible de un sitio y una de las que más influye: de él dependen la velocidad, la disponibilidad y buena parte de la seguridad. Aquí explicamos qué tipos hay y cómo elegir.
Hosting y dominio no son lo mismo
El dominio es la dirección, el nombre que la gente escribe. El hosting es el lugar donde están guardados los archivos del sitio. Se pueden contratar con el mismo proveedor o por separado; lo que importa es que los dos queden a nombre de tu empresa.
Tipos de hosting
- Compartido: tu sitio comparte un servidor con muchos otros. Es el más económico y alcanza para páginas informativas con tráfico moderado. Su límite: si un vecino consume muchos recursos, todos lo sienten.
- VPS o servidor virtual: una porción del servidor con recursos reservados para ti. Más rápido y estable, y requiere administración técnica.
- En la nube: los recursos se reparten entre varios servidores y se amplían cuando el sitio lo necesita. Conviene a tiendas y sitios con picos de visitas.
- Dedicado: un servidor completo para un solo cliente. Para proyectos grandes o con exigencias especiales.
- Administrado para WordPress: un servicio en el que el proveedor se encarga de actualizaciones, copias y seguridad del sistema.
Qué revisar antes de contratar
- Recursos reales: espacio en disco de estado sólido, memoria y límites de uso. Desconfía de la palabra ilimitado: siempre hay un límite en la letra pequeña.
- Ubicación de los servidores: entre más cerca de tus visitantes, más rápido responde el sitio.
- Copias de seguridad: cada cuánto se hacen, cuánto tiempo se guardan y si restaurarlas tiene costo.
- Certificado SSL incluido y con renovación automática.
- Soporte: en español, por qué canales y en qué horario. Lo vas a necesitar el día menos pensado.
- Correo: si incluye cuentas de correo y con qué capacidad.
- Precio de renovación: el primer año suele tener descuento. Pregunta cuánto pagarás del segundo en adelante.
- Facilidad para irte: que puedas descargar tu sitio completo y llevártelo.
¿Tu página carga lento o se cae?
Diagnosticamos si el problema está en el hosting o en el sitio, y si hace falta migramos tu página a un alojamiento adecuado sin que deje de estar en línea.
Señales de que debes cambiar
- El sitio tarda varios segundos en empezar a cargar, sobre todo en horas pico.
- Aparecen errores de servidor o la página queda fuera de línea con frecuencia.
- Los correos rebotan o el servidor entra en listas negras.
- No hay copias de seguridad o nadie sabe cómo restaurarlas.
- El soporte tarda días en responder.
- Te suspenden el sitio por exceder límites que no conocías.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar de hosting sin perder mi página?
Sí. El sitio se copia al nuevo servidor y luego se apunta el dominio hacia él. Bien hecho, los visitantes no notan el cambio.
¿El hosting afecta el posicionamiento en Google?
Sí, de forma indirecta. Un sitio lento o que se cae con frecuencia ofrece una mala experiencia, y eso perjudica su posicionamiento.
¿Necesito un hosting en Colombia?
No es obligatorio. Importa más la calidad del servicio y que los servidores estén razonablemente cerca de tus visitantes.
¿Sirve el hosting gratuito?
Para pruebas y aprendizaje. Para una empresa no: suele traer publicidad, límites fuertes y ningún compromiso de disponibilidad.
En resumen
El hosting es donde vive tu página. Elige por recursos reales, copias de seguridad, soporte y precio de renovación, no por el descuento del primer año.
Te puede servir cómo registrar tu dominio, cómo optimizar la velocidad de tu página y qué es el certificado SSL.
